¿Cierran los números?: Dos años de Riquelme en Boca Juniors

¿Cierran los números?: Dos años de Riquelme en Boca Juniors

Lo bueno y lo malo de su ciclo como vicepresidente, el ídolo con botines pero criticado por muchos en un escritório. ¿Cúal es el balance de Riquelme como dirigente en Boca?

Este 29 de diciembre de 2021 en el Polideportivo Benito Quinquela Martín, La Boca, Buenos Aires. Se vio al ídolo Xeneize, hoy vicepresidente diciendo lo siguiente. “Les estoy eternamente agradecido porque hace dos años me hicieron volver al club. Espero que nos apoyen durante muchísimos años más porque yo quiero estar hasta el último día de mi vida en este club”.
 

El que desparramaba talento en todas las canchas, el Torero, el Topo Gigio, el distinto. El Riquelme extraterrestre, el que parecía no equivocarse nunca.

El Riquelme político, es líder, conductor, jefe, presidente, vice, secretario, tesorero, jefe de prensa, candidato. El Riquelme dirigente es humano y como todos, también comete errores. En estos dos años tuvo, mejores y peores momentos. Partidos que ganó solo y algunas decisiones fallidas que terminaron costándoles muy caras al club.

Bajo su conducción, Boca se quedó con la Superliga 2019/20, que era de River Plate, pero el equipo de Marcelo Gallardo fue gravemente perjudicado en el último encunto frente a Atlético Tucumán y el Xeneize derrotaba a Gimnasia La Plata con Diego Maradona.

Eliminó a River Plate en cuartos de final de la Copa de la Liga y en octavos de la Copa Argentina, siempre por penales luego de que el Millonario sea superior en el juego. La única derrota fue en la Liga Profesional, 2-1 pero con un resultado que podría haber sido histórico a favor de River Plate.

Ganó la Superliga (asumió a siete fechas del final), la Copa Maradona y la Copa Argentina, aunque las cosas no le salieron del todo bien en el plano internacional, afuera en semis de la Libertadores 2020 con Santos y de la 2021 con Mineiro, en octavos, la noche del escándalo en Brasil por Marcelo Delgado y Raúl Cascini en la zona de vestuarios y Marcos Rojo agarrando un matafuego para agredir a un seguridad.

La política de refuerzos, Paolo Guerrero, Cavani, Roger Martínez, Borja, Isla, Medel fueron sólo algunos de los jugadores con los que Riquelme platicó y no logró convencer para llegar a Boca y por lo general, los que sí llegaron no estuvieron a la altura. Pol Fernández, hoy en Cruz Azul, el mejor, pero terminó a los tiros con los propios dirigentes.

Rolón, Briasco, Zambrano y Orsini, que directamente jugó poco y nada. El que sí fue un acierto, Marcos Rojo, que se ganó rápidamente un lugar entre los 11 y aportó carácter, experiencia.

 

Promoción de juveniles, Varela, Medina, Vázquez, Zeballos, Sandez, Molinas y el propio Barco comenzaron a tener continuidad y a demostrar que pueden ser más que una alternativa para Sebastián Battaglia. Mandó a cesar ¡por teléfono! a los entrenadores de la gestión Angelici y en Ezeiza hay bronca por el trato que reciben algunos empleados.

Con los técnicos, tuvo sus idas y vueltas. Acertó de entrada con la contratación de Miguel Russo, pero no tardó en soltarle la mano cuando aparecieron los primeros tropiezos. Con Sebastián Battaglia, un caso similar. Primero lo eligió, luego lo desautorizó con el affaire de pedir que todos bajen del micro.

 

Riquelme se mostró en una reunión con Infantino, empezó a acompañar al plantel y hasta participó de una reunión de rosca en la Liga. Le quedan dos años y a futuro se verá.

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